El algoritmo que elige por ti

El otro día me pasó algo muy curioso: estaba hablando con unos amigos sobre la inteligencia artificial (típica conversación sin la más mínima reflexión previa) cuando de repente uno de ellos dijo categóricamente que la inteligencia artificial (Gemini, Chatgpt…) no es un instrumento. Lo que más me llamó la atención no es que a primera vista me pareció una tontería, si no lo claro que lo tenía. Parecía que era el único que se había sentado a pensarlo.
Decía que no era un instrumento por dos razones, pero para entenderlas primero debes saber como define el un «instrumento». Para el un instrumento es algo que un humano utiliza para llevar a cabo una tarea (como una sartén utilizada para cocinar o un ordenador para escribir).
Bien, pues según el la inteligencia artificial no es un instrumento por dos razones: la primera es que no pertenece a la persona y la segunda es que sustituye completamente el trabajo humano.
Pongamos que estamos de acuerdo con su definición de instrumento. A pesar de eso no entiendo el primer motivo, nadie ha dicho que el famoso «instrumento» tenga que ser tuyo. Pero centrémonos en su segundo argumento: sustituye completamente al hombre.
Yo nunca había pensado que la inteligencia artificial fuera «mala» (aunque no creo que una cosa pueda ser mala, más bien dependerá de como la utilicemos), pero fue curioso porque después de esta crítica tajante que tuvo que defender a capa y espada (porque evidentemente la inteligencia artificial es un instrumento) empezó a hablar sobre la libertad de las personas.
Si tu no haces tu trabajo sino que copias y pegas (código, una historia, este artículo…) no es algo bueno para ti, tal y como el lo ve. Está bien porque te ahorras tiempo y quizá puedas tomarte un descanso en el trabajo o trabajar menos tiempo, y eso es una consecuencia buena. Sin embargo el lo enfocaba desde otra perspectiva, desde la perspectiva de la libertad personal y del libre albedrío.
El decía que si tu simplemente te abandonas a Chatgpt no eres libre. En realidad me gustó pensarlo de esta manera. Si chatgpt lo hace todo por ti, ¿que es lo que tu eliges? Y claro, inmediatamente surgió el ejemplo de las redes sociales.
Si te abandonas completamente a un algoritmo, si desperdicias tu tiempo delante de una pantalla, sin ni si quiera elegir que es lo que ves, ¿eres realmente libre?
Desde luego que es una vida tirada a la basura, pero también es cierto que sigues siendo libre, ¿no? Libre de elegir «no elegir», libre de dejar que un algoritmo domine tu tiempo. El libre albedrío nadie te lo puede quitar, ni si quiera tu mismo, pero puedes elegir mal. Al fin y al cabo eso es la libertad, la libertad de elegir lo que es bueno.
Prefiero que la reflexión quede abierta, cada uno tendrá su opinión y yo tengo la mía, pero como no es más que una opinión no te interesará. Así que solamente te hago una última pregunta tras este pequeño recordatorio.
Tradicionalmente se ha pensado que el libre albedrío no es la libertad de elegir cualquier opción, sino la libertad de elegir el bien. Tal y como piensa la gente ahora, una persona que va a comprar a un supermercado (con varias marcas donde elegir cada producto, más productos disponibles…) es más libre que otra que compra en la tienda de su barrio o de un pequeño pueblo, donde digamos que apenas tiene donde elegir que comer (exagerémoslo un poco). Esto es algo ridículo si vemos el libre albedrío como la libertad de hacer el bien, incluso peligroso si lo llevas a distintos aspectos de la vida como es el caso de tu relación. ¿Alguna vez te has planteado tener una relación abierta?
Bien, aquí va mi pregunta. Si tu fueras libre, realmente libre, incluso idealmente libre, entonces ¿serías libre para robarle a un inocente?¿Serías libre para matar a alguien de quien no sabes nada?¿Podrías elegir engañar a tu novia o a tu mujer?
Seguramente quien toma esas decisiones las toma porque es lo más cómodo para el. Por ejemplo, hay muchos que prefieren robar antes que trabajar. O vivir de dinero robado. Sin embargo no quiero que nos centremos en los ejemplos, que he elegido extremos a propositos. La idea es que si la lógica te convence en situaciones extremas, ¿por qué no en situaciones más normales? Seguramente yo sea el primero que elige mal para estar más cómodo, aunque la comodidad dure poco.

Por si te interesa profundizar en el tema, aquí tienes el artículo de wikipedia sobre el libre albedrío.
El esfuerzo como precio de la libertad
Veo que la introducción ha sido bastante larga, espero que haya merecido la pena. Todo esto ha sido para ponerte en situación: quizá todo esto no sea más que la consecuencia de algo más básico, del deseo de vivir una vida cómoda y no esforzarnos.
De esta manera optamos por la satisfacción inmediata de perder algo de tiempo en lugar de ser productivos, por ejemplo. El problema es que es la manera más eficaz de desperdiciar nuestro tiempo, nuestra vida.
Por cierto, si has llegado hasta aquí te aconsejamos que leas nuestro artículo sobre la cultura de la inmediatez y como afecta a nuestra capacidad de atención, a nuestra capacidad de tener objetivos a largo plazo.
En cualquier caso el problema de fondo podría ser otro (no se si más o menos grave), no el problema de la libertad. El problema es que queremos una vida demasiado cómoda, sin esfuerzo, sin poner de nuestra parte.
«La libertad corre el peligro de degenerar en mera arbitrariedad a menos que se viva con responsabilidad»
Claro está que yo soy el primero que quiere una vida cómoda, que no me gustaría pasarme 14 horas al día trabajando el resto de mi vida. Quiero dedicarle tiempo a mi familia, por ejemplo. Quiero vivir para algo más grande que yo. No tiene sentido encerrarme en mi mismo y pretender únicamente ganar más, ni si quiera un objetivo que podría ser considerado «más noble», como llegar a ser un gran académico, un buen escritor… Eso es demasiado poco para mi.
Claro que quiero una vida cómoda, y es exactamente por eso por lo que me esfuerzo cada día. No vale la pena desperdiciar mi tiempo solamente para descansar hoy y suspender mañana, o ser un mal trabajador y que me echen del trabajo. El esfuerzo es imprescindible para seguir adelante, para llevar una vida en condiciones.
Muchas veces a lo largo de la historia han surgido grupos que pretendían la pobreza por la pobreza, la incomodidad por la incomodidad o que han defendido tener hábitos de duro esfuerzo como un fin en si mismo. Es el caso del movimiento que ahora está tan de moda, el estoicismo.
No se trata de esforzarte por esforzarte ni de esforzarte para esforzarte, es como quien quiere ganar más dinero para invertirlo y ganar más dinero. ¿Crees que puedes comprarte el día de mañana? Claro que no. Te invito a esforzarte para ser verdaeramente libre, para no depender de una máquina (mientras puedas). Ahora ve y haz lo que tengas que hacer.

