Una relación caduca

El mundo actual nos ofrece un sinfín de posibilidades: una u otra marca de ropa, innumerables estilos con los que vestir, distintos géneros de música y hasta una lista infinita de carreras en las que elegir donde perdernos. También tenemos la opción de elegir entre varias relaciones personales, de amistad o noviazgo. ¿Alguna vez has oído hablar del poliamor o las relaciones abiertas?

Podemos elegir que relación tener (o que relación nos gustaría tener, no depende únicamente de nosotros) con nuestro mejor amigo o con un conocido cualquiera, pero ¿podemos elegir que tipo de relación queremos tener con nuestra novia? ¿Y si en lugar de pedirle salir a esa chica evito cerrarme puertas? ¿No soy más libre así? O incluso: ¿Qué pasa con ese amigo que ha empezado una relación abierta? ¿Y si es algo hecho para mí? Eso de «poliamor» suena bien.

Esta es la aparente abundancia que nos presenta la sociedad, que sin embargo no deja si no una sensación de vacío. No es más que polvo y ceniza.

Por qué elegir la exclusividad

Frente a las conexiones superficiales proponemos apostarlo todo, arriesgarnos. Queremos ir hasta el final con nuestras decisiones y sufrir (o disfrutar) sus consecuencias. Olvídate del poliamor y atrévete a ser exclusivo.

Nada de «estoy con una chica, pero …». Nada de «es mi novia pero tenemos una relación abierta». Se trata de pensar «es una persona hecha a mi medida» o «no quiero estar con nadie más».

Estar con una única persona no es limitarte, no es privarte de nada. Al contrario, es llenarte.

Quizás estés dudando que partido te conviene tomar en esta apuesta (que es significativa: estás apostando tu tiempo, tu cariño, te estás apostando a ti mismo). Es una decisión importante, pero no te engañes: no puedes escapar de la elección. Acabarás necesariamente en uno de los lados de la ecuación, así que más te vale sentarte a reflexionar. ¿Quieres estar solo?¿Quizás deberías dejarte llevar por la moda del poliamor?

Imagina estar con una (¡única!) persona. ¿Qué es lo que querrías para ti? No pensemos ahora en limitarnos ni en limitar a la otra persona, simplemente ¿Qué querría sentir yo? ¿Cómo podría yo estar contento en una relación?

No se a ti, pero a mi me gusta no tener la necesidad de nada más, ni de nadie más. Me gusta sentirme lleno. No solo en mi relación. Pongamos un ejemplo estúpido: imagina que comes y te quedas con hambre. No habrías hecho una buena comida. Imagina que sales con tus amigos y no estás a gusto, que quieres irte y te vas el primero. No te habrías divertido tanto como podrías.

¿Quieres que te pase eso con tu novia? Yo no, no quiero sentirme vacío. No quiero quedarme con las ganas de más, no quiero sentir que algo me falta. No quiero tener la necesidad de estar con alguien más, eso es lo mejor. Como ves es natural ser monógamo, y tomarse la relación en serio.

Eso mismo te pasará en tu relación: te puedes divertir fuera, pero lo que de verdad buscas está en la exclusividad. Por eso me olvido de las relaciones abiertas y del poliamor.

La unidad, más allá de las nuevas experiencias

La esencia de la monogamia se basa en un concepto tan antiguo como el mismo ser humano: la unidad radical entre dos personas cuyo objetivo no es solo pasar tiempo juntos ni divertirse, es aspirar a convertirse «en una sola carne».

La sociedad actual nos dice que nuestra vida no merece la pena sin nuevas experiencias. No estoy seguro, quizás sea literalmente cierto. En cualquier caso para vivir nuevas experiencias no necesitas acostarte cada día con una nueva persona. La promiscuidad y el poliamor no llevan a ningún sitio más que a la soledad.

Al fragmentar la relación se fragmenta también la persona a la que se ama; no a ella misma, si no lo que le das. Te fragmentas a ti mismo. Tienes que darte entero a una sola persona. Ya lo se, asusta, pero merece la pena. Inténtalo. Ya sabes lo que dicen: «Amar y vencer es la cosa mejor. Amar y perder, la segunda cosa mejor.»

A menudo se percibe el compromiso como una prisión de la que el cuerpo debe escapar. Se piensa que limita el crecimiento, la exploración y la libertad individual. Como decíamos antes, si de verdad sientes que te limita, no es el sitio correcto. Esto no es poliamor si no pérdida de control. El lugar es donde te sacias, donde no buscas nada más. Además el compromiso no es si no el cimiento de la libertad verdadera. Tendréis la libertad de crecer juntos.

El amor monógamo al ser exclusivo es también más estable que el poliamor y las relaciones abiertas, así que es la relación adecuada también para seguir adelante, para dar un paso más y formar una familia. Una relación basada en la confianza y la felicidad demuestra que el amor no es un sentimiento fugaz, si no también una decisión que tomar.

Tener novia, una única novia, es una oportunidad única. También para ti, para darte completamente. ¿Te atreves?

1 comentario en “Poliamor vs monogamia: ¿me conviene tener una relación abierta?”

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