Cómo recuperar tu capacidad de atención: el poder de la lectura contra la inmediatez

Clavijo - Diferencia entre estímulos digitales y lectura para la concentración

Mantener la capacidad de atención se ha convertido en un verdadero reto. No es que seas especialmente nervioso, pero aún así no consigues concentrarte más de dos minutos en una misma tarea. Cuando trabajas o tienes responsabilidades sí, pero en tu tiempo libre vas de acá para allá. Es porque todo lo que nos rodea es inmediato, y quieres gratificación personal también de manera inmediata.

¿Te has parado alguna vez a pensarlo? No tienes capacidad de atención porque todo lo que te rodea requiere tu atención inmediata, pero nada de lo que ves te incentiva a hacer una misma actividad ni si quiera por 5 minutos. Ahora todo lo que lees tiene unas pocas frases, ves vídeos de 15 segundos y te diviertes. Es un chute de pura dopamina que te mantiene atrapado durante horas. ¿Todavía te extraña no tener capacidad de concentración? Recupérala.

Las consecuencias del sesgo de inmediatez: ¿Qué pasa cuando no soy capaz de realizar una misma tarea durante más de un cuarto de hora?

Guau, eso parece exagerado, claro que puedes… ¿A que sí?

¿Eres capaz de leer 15 minutos?¿Lo haces con regularidad? O quizá simplemente pierdes el tiempo delante de una pantalla.

Si eres joven lo más probable es que hayas nacido «con un ordenador bajo el brazo» y que estés acostumbrado a interactuar con todo tipo de aparatos digitales. Eso está bien, es una habilidad que tienes y a la que puedes sacar provecho (o con la que puedes perjudicarte). El problema es que la sociedad actual y especialmente el mundo digital atacan tu capacidad de atención.

Si no pudieras cocinar, estudiar, trabajar… durante más de un cuarto de hora serías un pésimo cocinero, estudiante y trabajador. Para cualquier cosa que hagas es mejor estar concentrado, ser capáz de prestar atención. Por eso yo mismo intento pasar el menor tiempo posible delante de una pantalla, especialmente durante mi tiempo libre.

Es fácil darse cuenta de que las redes sociales, los videos de Youtube y gran parte del contenido de internet intenta simplemente darte estímulos por un breve periodo de tiempo, una y otra vez. Son estímulos impactantes y breves, además de ser diferentes entre ellos. Por ejemplo, cuando ves un vídeo corto sobre cocina, por ejemplo una receta que podría gustarte, y el siguiente vídeo simplemente te hace reír, sobre cualquier argumento (¿Por qué está triste el libro de matemáticas?). Así es imposible mejorar nuestra capacidad de atención.

El problema es el sesgo de inmediatez. Efectivamente es bueno aprender nuevas recetas o mejorar las recetas que conocemos, pero nos afecta cambiar con tanta rapidez, especialmente cuando no lo hacemos de manera consciente (hablamos aquí de consumo pasivo)

Bromas a parte en realidad lo que pasa es que te estás acostumbrando a no ser constante, a llevar tus pensamientos de un lado para otro, y es algo que yo personalmente prefiero evitar. Además no es algo natural, piensa en una conversación con tus amigos. ¿Hablas 90 segundos con tu mejor amigo y te cansas?¿Y después hablas 15 segundos con otro amigo tuyo? Y si lo que dicen te aburre, ¿evitas la conversación?¿No les contestas?

Todos entendemos que no es algo bueno, aunque nos cuesta evitar este comportamiento.

¿Cómo puedo recuperar mi capacidad de atención?

En Clavijo te proponemos que cambies tus hábitos durante tu tiempo libre. Intenta hacer algo más calmado, que requiera necesariamente algo de concentración (no tienes que resolver integrales, se trata de relajarte en tu tiempo libre, pero sin perder el tiempo).

Seguro que hay varias maneras de hacerlo, pero aquí te proponemos la que más nos gusta: lee.

Leer un libro requiere tener capacidad para concentrarse, especialmente si es una historia complicada. Eso es evidente, pero seguro que también te pasa si resuelves sudokus, lees el periódico, juegas al ajedrez o ves una película. Lo más importante es ejercitar tu atención, pero no se trata solo de eso. Evita padecer el sesgo de inmediatez, evita el mundo digital.

No cambies de estado de ánimo cada 30 segundos, evita pensar en cosas distintas cada 2 minutos. ¿Te gusta jugar al ajedrez? Bien, pues aprende a jugar bien, invierte tiempo en mejorar tu apertura. ¿Te gusta tocar la guitarra? Es algo bueno, no es una pérdida de tiempo. Sigue con ello, mejora tu cejilla. Pero no pierdas la meta de vista: no juegues partidas de 1 minuto o toques 30 segundos seguidos la misma canción para luego cambiar, si no estarías haciendo casi lo mismo que con el móvil. Y tu capacidad de atención seguirá siendo la misma.

Hay varias maneras de salir de esta rueda de hamster de la inmediatez, del querer tenerlo todo ya, que a largo plazo lo único que hace es perjudicarnos. Sin embargo leer un libro tiene algo especial que pocos otros pasatiempos tienen.

¿Por qué la lectura?¿Qué gano cuando leo un buen libro?

La diferencia de la lectura con el resto de actividades (podríamos aburrirnos enumerándolas, podemos incluir jugar a videojuegos, ver series en lugar de películas, jugar a las cartas…) es que para leer no solamente tienes que concentrarte, al menos ligeramente, si no que además leer un libro requiere varios días, incluso meses (según cuanto leas y, claro está, de lo largo que sea el libro).

Cuando leemos un buen libro no solamente evitamos perjudicar nuestra capacidad de atención en el momento, no solamente nos centramos en un único argumento (aunque el libro pueda dar muchas vueltas, la historia de fondo suele ser la misma) mientras que lo leemos, sino que además seguimos adelante con la misma historia día tras día, durante varias semanas o incluso meses. Eso si que es constancia.

«Es evidente que leer un libro no es ninguna hazaña, pero en el mundo actual leer un libro es un compromiso a largo plazo.»

Además la lectura siempre es activa, no es como ver una película o jugar a un videojuego. Tienes tú que seguir adelante con la trama, no se mueven los personajes solos en la pantalla. Tienes que imaginarte el aspecto y la voz de los personajes, tienes que tener la imaginación suficiente como para visualizar el lugar en el que se desarrolla la acción…

Es la diferencia entre el consumo activo y el consumo pasivo.

La lectura hace que estés despierto, que no tomes la información (aunque no te sea útil para tu día a día, aunque sea una historia ficticia) de manera pasiva como pasa cuando ves una serie. Coge un libro y olvídate de la inmediatez.

Libros, atención activa y capacidad de atención - Clavijo

Lecturas recomendadas

¿Por dónde puedo empezar a leer?

¿Te gusta la ficción actual? Podrías leer a Tolkien: El Silmarillion, El señor de los anillos…
¿Te atrae la ciencia? Intenta leer «La música de los números primos».
¿Te gustan los clásicos españoles? Lee a Unamuno, Cervantes… puedes ir hacia atrás hasta tiempos del Cid.

También tienes los cásicos grecolatinos, historiografía, novelas policíacas… Ya me has entendido.

No importa lo que leas, simplemente lee, seguro que te hace bien. Lo importante no es leer por leer, si no evitar la inmediatez sin motivo, que no se te olvide. Tómate las cosas con calma, seguro que nos va mejor a todos. Recuperar tu atención es solo el primer paso para enfocarte en lo que de verdad importa. Si estás listo para dar el siguiente paso aquí tienes cómo progresar y motivarte.

Ahora intenta mejorar. ¿Cuál es el último libro que has terminado?¿Hace cuanto? O la última canción que has aprendido a cantar, la última vez que has practicado deporte seriamente…

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